Accesorios de Protección para Chimeneas

Aunque las chimeneas son un complemento clásico para una agradable sensación de hogar, mucha gente no las usa por miedo a los accidentes. Sin embargo, si utilizas los correctos accesorios de protección para chimeneas, no hay razon alguna para no disfrutar del fuego en el salón de tu casa.

El fuego es el primer y mejor compañero de la humanidad. Desde tiempos ancestrales nos ha protegido de las frías noches de la edad de hielo, ha acompañado nuestros relatos, forjado nuestras herramientas, cocinado nuestros alimentos y protegido de los animales. De hecho, la misma palabra “hogar” tiene la misma raíz que “hoguera”.

Por ello, es natural que busquemos su calor y su luz, y que deseemos tenerlo en nuestra casa. Sin embargo, no debemos olvidar también qué peligros puede entrañar, sobre todo si hay niños o mascotas viviendo con nosotros, desde una quemadura menor, hasta un incendio. No obstante, si contamos con todos los elementos de seguridad, la chimenea es una opción perfectamente viable.

Capuchones para chimenea

Los capuchones para chimenea, también llamados caperuzas, gorros, sombreros o sombreretes, son uno de los accesorios básicos para proteger tu hogar, y que debemos instalar ni bien lo habilitamos.

En pocas palabras, se trata de una instalación metálica o de obra que se coloca en la boca exterior de la chimenea para proteger la salida de humo. y que puede adoptar muchas formas y estilos diferentes, de acuerdo a tus necesidades. De acuerdo a su tipo, pueden comprarse ya armados o bien fabricarse en el momento de construcción.

¿Para qué sirve un sombrerete de chimenea?

La caperuza de chimenea tiene dos usos fundamentales:

  1. Proteger del clima a la abertura por donde sale el humo.
  2. Regular el tiro de la chimenea.

Si recién piensas instalar una estufa hogar, debes saber que el tubo, ya sea metálico o de obra, está sujeto a la lluvia y las inclemencias del tiempo. Si no quieres que a la primera tormenta un torrente de agua negra entre a tu salón, debes instalar alguna clase de protección.

Asimismo, muchas aves pueden armar sus nidos en la salida de gases, tapando los conductos de humo. Esto pasa sobre todo en los meses de calor, cuando no se enciende el fuego. Por esta razón, es necesario que la abertura al exterior no les ofrezca ninguna oportunidad.

¿Qué tipos de capuchones de chimeneas hay?

Existen muchos tipos de capuchones para proteger el tubo de salida. Todos tienen sus ventajas y desventajas de acuerdo a la funcionalidad y la estética que se les quiera dar. Sin embargo, podríamos separarlos en dos grandes grupos: las caperuzas de obra y las metálicas.

Es importante tener en cuenta que no todos cuestan lo mismo, y que el precio será un factor importante a la hora de determinar la calidad y funcionalidad de los mismos.

1. Caperuzas de obra

Se trata de la protección más clásica de una chimenea. En esencia, se diferencian de los demás porque se construyen con hormigón y ladrillos junto con la misma chimenea, y su diseño es específico de cada instalación. Se trata del tipo más antiguo de caperuza, y cumple correctamente su función.

Las ventajas obvias de una caperuza de obra es su solidez y su coste relativamente económico. Asimismo, la otra ventaja es que, al ser construida artesanalmente ex profeso para cada uno, el diseño puede ser tan personalizado como se desee.

La desventaja fundamental es su peso, y el hecho de que, generalmente, no son desmontables. Esto complejiza mucho su limpieza y, eventualmente, su reparación. Al ser piezas sólidas, incluso en el caso de desmontarse siguen resultando muy complicadas para maniobrar. Así, uno de estos tipos de capuchones requiere que la chimenea se pueda limpiar desde dentro con facilidad.

Otra desventaja fundamental es que estos accesorios de protección no siguen parámetros estandarizados de calidad, ni son construidos por profesionales que se encarguen específicamente de ellos. Por ello, los desperfectos son más frecuentes, lo mismo que otras complicaciones. Por eso, a continuación veremos algunos de los modelos industriales metálicos.

2. Sombreretes chinos

Se trata del tipo más económico. Su nombre se debe a que su forma es muy parecida a la de un tradicional sombrero asiático, el típico de los plantadores de arroz de China, Vietnam o Japón. Son generalmente de aluminio, aunque algunos vienen de acero inoxidable, galvanizado o vitrificado , y son de pequeño tamaño.

Su gran ventaja es, evidentemente, su coste, que ronda los 18 euros en promedio. Asimismo, es de colocación muy sencilla y resulta muy liviano. En este sentido, es una excelente opción para salir de emergencias o para casos de bajo presupuesto.

La enorme desventaja que tienen estos gorros de chimenea es su diseño. Generalmente, no logra proteger correctamente al tubo de humo de lluvias o vientos fuertes, ya que la entrada de aire es muy amplia. Esto limita su utilidad, aunque su coste sea bajo.

Resulta útil para cocinas a leña pequeñas, o para climas amables, pero en otro caso, no lo recomendamos.

3. Caperuza Antirrevoco

También conocido como sombrerete antiviento, se trata de un diseño similar al chino, pero con una protecci´ón lateral en forma de aro, que impide que el viento entre con fuerza en la salida de humo.

Su gran ventaja es que tiene una gran relación coste-beneficio, ya que disminuye notoriamente los problemas ocasionados por la lluvia y el viento sin incrementar notoriamente el precio de venta.

No posee desventajas notorias, más allá de no resultar una terminación de carácter estético, y no impide lo suficiente la posibilidad de que los pájaros aniden en él, por lo que potencialmente puede llenarse de basura. Asimismo, se trata de un capuchón algo grande y engorroso. Es necesario limpiarlo bien y con frecuencia, para evitar obstrucciones en el canal de aire.

4. Capuchón giratorio

El capuchón giratorio para chimeneas es una de las mejores opciones en cuanto a funcionalidad. Es probable que los hayas visto, ya que son una de las opciones más comunes en las ciudades contemporáneas. Se trata de un capuchón en forma de esfera, con aspas que giran con el viento y permiten el correcto venteo de gases.

La principal ventaja de este tipo de caperuza de chimenea es que permite una excelente salida de los gases, lo cual evita los peligrosos accidentes por monóxido de carbono, así como evita que entre demasiado aire que avive las llamas, y por supuesto las lluvias y el agua. Asimismo, al mantenerse en movimiento, evita que las aves aniden en sus oquedades, y evita cualquier tipo de obstrucción.

Entre sus desventajas, se cuenta el demandar un mayor mantenimiento, ya que cuenta con más partes móviles que pueden trabarse, el ser algo más caros, y el no variar demasiado en cuanto a la estética. No podrás elegir un estilo más rústico, ya que el diseño es bastante universal.

5. Sombrero estático para chimeneas

Este capuchón es una evolución del de obra, ya que cuenta con una base cuadrada que puede emplazarse fácilmente en una chimenea de albañilería. Tiene un diseño semejante al antiguo modelo, pero con aspas que permiten que el aire que entra empuje a los gases y el humo de la hoguera.

Su principal ventaja con respecto a éste es que permite la aspiración de gases, lo que incrementa y regula el tiro de la estufa, y permite una excelente evacuación de gases peligrosos. Asimismo, se fabrica en cualquier color y medida, lo que ofrece más posibilidades que los de obra.

Como dijimos, su diseño de aspas hace que el aire que entra empuje los gases para mejorar su extracción, evita revocos y resiste bien a las inclemencias del tiempo, por lo que son perfectos para reducir enormemente el riesgo de accidentes sin descuidar la estética.

Por supuesto, estos modelos son más caros, y al ser más estáticos, todavía permiten que las aves puedan hacer nidos en la punta, lo que puede generar desperdicios y obstrucciones. Sin embargo, a juicio nuestro, siempre que se pueda pagar un poco más, es uno de los mejores capuchones para chimenea, junto con el giratorio.

Chisperos

Mampara de protección para chimeneas

El siguiente tipo de accesorios de protección para chimeneas es el chispero o mampara protectora. Se trata de una superficie plana y transparente, generalmente con patas, que se coloca delante del fuego para evitar que las chispas se escapen de la hoguera.

Por supuesto, se trata de uno de los más sencillos y a la vez más eficientes artículos para reducir el riesgo de quemaduras e incendios, ya que pone una barrera física entre el fuego y el resto de la habitación. El chispero atrapa toda brasa, chispa o llamita que se salga de la chimenea, y evita que toque alfombras, cortinas u otros objetos inflamables.

¿De qué están hechos los chisperos?

Generalmente, estas mamparas protectoras están hechas sobre una base cuadrada de metal, que puede ser hierro o acero, y puede contar o bien con una fina malla metálica, o bien con rejas, y, en los mejores modelos, con un vidrio o plástico termorresistente.

Los modelos antiguos, al ser metálicos, corren el riesgo de sobrecalentarse rápidamente, y tocarlos puede provocar quemaduras severas. Los modelos de cristal de mala calidad también tienen este efecto.

Por supuesto, los chisperos no solo tienen una utilidad funcional, sino que al venir en múltiples diseños se convierten en otro adorno que aporta estética a la habitación.

¿Cómo se colocan?

Los chisperos no son difíciles de utilizar, pero de acuerdo a su forma de colocación se pueden catalogar en dos tipos de diseños:

  • Chisperos empotrables: Se trata generalmente de chisperos que se comportan como puertas, con dos paneles que se colocan con bisagras a los vértices de la chimenea. Tienen la obvia ventaja de la estabilidad, ya que no dependen de patas para sostenerse, y la desventaja de que requieren una instalación más compleja.
  • Salvachispas móviles: el tipo más frecuente, pueden venir entre uno y dos paneles con patas que se simplemente se colocan frente a la chimenea. Son un poco más inestables, ya que dependen de sus patas para colocarse, por lo que son algo menos seguros. Sin embargo, su sencilla colocación los vuelve una protección ideal y muy transportable.

¿Se calientan mucho los chisperos?

Si bien se suelen construir de materiales resistentes al calor, ten en cuenta que son la primera barrera entre el fuego y tu entorno, y por lo tanto sí pueden coger bastante temperatura. No es muy conveniente dejarlos sobre superficies inflamables, aunque sus patas suelen estar más frías.

Como medida precautoria, son necesarios para evitar que el fuego se expanda. Son muy efectivos para evitar incendios, pero no contienen el calor. Ten en cuenta que materiales termorretardantes, como el asbesto, son ilegales, ya que dañan la salud de las personas. Sé prudente a la hora de manipular cualquier herramienta de la chimenea.

Herramientas para el manejo del fuego

herramientas para el manejo del fuego
Equipo básico para manejar el fuego

Atizadores, palas, pinzas, escobillas… cualquier argentino te dirá que todas estas cosas son absolutamente necesarias para manejar el fuego correctamente, por razones obvias.

Su propósito evidente es el de no tocar la leña con las propias manos, incluso cuando parece estar apagada: tú nunca puedes estar seguro si ha quedado encendida debajo, o si una llama saldrá repentinamente al remover la leña. Para ello está el set de manejo del fuego, y cada herramienta tiene funciones específicas.

Atizador

Se trata de una varilla generalmente de hierro con un gancho o barra en la punta, que sirve para atizar la leña, partirla y moverla sin necesidad de tocarla ni ensuciarse. Generalmente viene con un mango de madera o goma, o algún otro material que no conduzca calor para evitar quemaduras.

El atizador tiene un uso muy sencillo: con él puedes romper un leño encendido, avivarlo ligeramente y moverlo a una posición deseada, ya sea para apartarlo del fuego o para darle más combustible.

Avivador

El avivador es un accesorio clásico, aunque ya bastante en desuso en tiempos modernos. Se trata de un fuelle para echar oxígeno al fuego, incrementando así el ritmo de combustión.

Sin embargo, en una chimenea moderna con un fuego moderado resulta innecesario, ya que la cantidad de aire que expulsa incluso puede ser contraproducente. El fuego se puede avivar demasiado, y si se usa mal, se puede hacer volar cenizas por toda la habitación.

Sin embargo, se trata de un accesorio clásico que puede aportar distinción a tu estufa hogar.

Pala para fuego

Se trata de una herramienta muy semejante al atizador, y de hecho en muchos aspectos se puede usar con las mismas funciones. Sin embargo, es un instrumento más especializado para el manejo del fuego, ya que en su punta tiene una pala plana que permite avivar el fuego al agitarla, así como recoger cenizas y brasas con mayor facilidad.

Es especialmente necesaria para limpiar la chimenea, ya que la acumulación de cenizas y otros detritos empeora la calidad del fuego y aumenta el riesgo de accidentes, además de generar suciedad en general. Por eso, se trata de un instrumento indispensable.

Escobilla

La escobilla es, como su nombre lo indica, un cepillo con un largo palo que sirve fundamentalmente para la limpieza de la chimenea. Generalmente, viene con el mismo diseño del set de herramientas para manejo del fuego, pero debemos hacer notar que la escobilla no es uno de ellos. Las cerdas que posee en el fondo no están preparadas para resistir el calor de una hoguera, y se quemarán rápidamente.

Sin embargo, se trata de un instrumento verdaderamente esencial para el cuidado de la chimenea. Al igual que la pala, sirve para su mantenimiento una vez apagada, para barrer cenizas y trocitos de carbón. No hacerlo puede generar accidentes, ya que puede entorpecer la combustión y generar el peligroso monóxido de carbono, además de ensuciar el ambiente.

Pinzas para chimenea

Este accesorio en forma de tijeras consiste en dos barras de metal con pinzas o ganchos en las puntas, de forma que podamos agarrar con seguridad trozos de leña y colocarlos en forma más precisa en la hoguera. Mientas que un atizador simplemente empuja y rompe, la tenaza permite una mayor delicadeza en el manejo del fuego.

Un detalle que debemos tener en consideración es su material de construcción: siempre que sea posible, debemos optar por aquellas piezas que poseen un material que no transmita calor, como madera, cerámica o ciertos plásticos, ya que si olvidamos la tenaza en el fuego y las agarraderas son metálicas, nos podemos quemar seriamente.

Protector de chimeneas para niños

Protector para niños

El fuego es peligroso, y especialmente cuando hay niños cerca. Sobre todo cuando tienen menos de cuatro años, etapa en la que exploran el mundo y sus peligros. Por ello es necesario conseguir una valla de seguridad para chimeneas, que impide que los pequeños se acercen a las llamas.

¿Cómo son los protectores de chimeneas para niños?

Este equipo de protección para niños se parece mucho al salvachispas, ya que cumple una función similar: establecer una barrera física entre las personas y el fuego. Sin embargo, cuenta con algunas diferencias, ya que mientras el chispero puede calentarse, ya que será manejado por adultos, el protector debe ser resistente al fuego, y mantenerse a distancia prudencial.

Generalmente, tienen forma de valla o corral, y cuentan con entre tres y cinco cuerpos. La mayoría también está preparada para ser empotrada en la pared, y así brindar mayor estabilidad. Sin embargo, son lo suficientemente grandes como para no caerse, lo que derrotaría el propósito original de este accesorio de protección.

¿Qué debo tomar en cuenta con un protector de chimenas para niños?

En principio, deberías considerar la edad y el tamaño del niño, ya que esto será un factor clave al determinar, por ejemplo, la altura de la valla. Cuanto más grandes son, más fácilmente trepan por encima de los obstáculos, y por lo tanto no deberías usar vallas menores a 70cm.

Asimismo, debes considerar si necesitas o no empotrarlo a la pared. Como hemos dicho, la mayoría de los modelos son suficientemente estables, pero siempre una medida extra de seguridad ayuda. Sin embargo, en muchos hogares simplemente no hay espacio para colocar la valla

Otro aspecto que debes considerar es la separación entre los barrotes. Piensa que tener un niño atorado porque intentó pasar entre barrotes es muy peligroso, sobre todo con fuego encendido.

Un aspecto que es menos relevante es el coste del producto. Realmente en este aspecto recomendamos la máxima seguridad: no es buena idea apostar con la salud y la seguridad de los niños. Elige siempre el mejor producto: no pongas a los niños en riesgo.

Cómo evitar accidentes con una chimenea

Como hemos dicho, si bien las llamas son nuestras aliadas desde tiempos inmemoriales, no se trata de una alianza sin riesgos. El fuego es peligroso, ya que puede dañarnos tanto en forma directa como indirecta si no lo manejamos con cautela.

Sin embargo, si tomamos suficientes recaudos, nada se le compara. Hay algo hipnótico en el fuego, un dejo de nuestros ancestros más antiguos que nos fascina y cautiva. Por ello, debemos primero conocer los riesgos más típicos:

  • Quemaduras: los accidentes más comunes por tocar un objeto caliente.
  • Incendios: aunque no tan frecuentes, se pueden provocar por la combustión espontánea de objetos cercanos.
  • Ahogamiento por monóxido de carbono: La amenaza silenciosa, probablemente el tipo más peligroso de accidentes por chimeneas puede provocar la muerte si no se evita a tiempo.

Es necesario remarcar que todos los accidentes son evitables, y que el uso correcto de accesorios de protección para chimeneas los previene con facilidad.

Cómo evitar quemaduras

Por obvio que parezca, el riesgo de quemaduras es un clásico con una chimenea, sobre todo si hay niños cerca. No se producen solo por tocar las llamas: en muchas ocasiones, las personas dejan objetos metálicos o plásticos cerca de las chimeneas, y al tocarlos sufren quemaduras.

En principio, debemos estar atentos al calor y al tipo de combustible que utilicemos. De esta manera, las chimeneas menos riesgosas son las chimeneas eléctricas, ya que su efecto es más fácil de controlar y sus llamas son artificiales. En caso de contar con una chimenea de gas, debemos controlar la temperatura, y evitar dejar objetos metálicos o plásticos demasiado cerca.

Finalmente, las chimeneas de leña son las más difíciles de controlar, ya que la llama depende mucho del tipo de combustible que utilicemos. Las maderas queman diferente de acuerdo al árbol del que provengan, su humedad, y su tamaño. Por eso, lo recomendable es dejar un espacio de seguridad o utilizar mamparas de protección.

Cómo prevenir accidentes por monóxido de carbono

Cada año en España entre 5.000 y 10.000 personas padecen intoxicación por monóxido de carbono (CO), lo que provoca una media de 125 muertes, sobre todo en invierno por el uso de hornos, estufas de gas, calentadores y chimeneas de leña que funcionan mal o que son utilizados en espacios mal ventilados.

La Vanguardia

Uno de los riesgos más graves a los que se está expuesto con cualquier sistema de calefacción que use fuego, sean estas chimeneas o estufas a gas, es el ahogamiento por monóxido de carbono.

Esto es especialmente peligroso ya que este gas, ocasionado por una mala combustión, es invisible, inodoro, e insípido. Generalmente, este gas no se nota hasta que empiezan los efectos físicos del intoxicamiento, como mareos, cansancio, dolor de cabeza, y malestar físico.

Cabe aclarar que accidentes con este gas tienen el riesgo de ser letales, y lo son con demasiada frecuencia.

Este gas se acumula sobre todo en espacios cerrados, ya que reemplaza al aire, y sus riesgos son mucho mayores cuando se dejan estufas o chimeneas encendidas al irse a dormir, ya que los efectos de la intoxicación no se notan hasta demasiado tarde.

En este sentido, la mejor manera de asegurarse de no sufrir accidentes con la chimenea es apagarla antes de irse a dormir, de cerciorarse de que el combustible quema bien, tiene una correcta salida de aire, y dejar alguna clase de ventilación adicional, como una ventana abierta.

Es necesario también limpiarla con regularidad, sobre todo si es a leña, para evitar que se acumulen resinas que puedan seguir prendidas incluso cuando la llama principal se apagó, o atascos en la salida de humo.

Para más información acerca de los riesgos del mon´óxido puedes consultar fuentes oficiales de Murcia aquí y del Ministerio de Salud de la Argentina aquí.

Cómo evitar el riesgo de incendios

Por supuesto, uno de los riesgos más comunes con una chimenea es el de incendio. Si bien es más fácil de evitar que los otros dos, sobre todo porque los efectos son inmediatos y visibles, nunca está de más recordar sus peligros, sobre todo con las chimeneas a leña.

Generalmente, este riesgo incrementa por el mal uso de una chimenea, ya que una chispa o brasa puede saltar de la hoguera hacia un objeto inflamable, como una alfombra o una biblioteca. Lo ideal es usar un chispero dejar un espacio entre 50 y 80 cm entre la chimenea y cualquier objeto inflamable.

Como hemos dicho, los peligros de accidente aumentan cuando hay niños pequeños o mascotas, y por lo tanto resulta indispensable tener un protector para niños que impida el acceso fácil al fuego.

¿Cómo evitar accidentes con chimeneas?

En principio, cabe aclarar que todos los accidentes con la chimenea son evitables. Generalmente, sus causas son el mal uso o las malas condiciones de la estufa: suciedad, deterioro o negligencia son los principales factores de riesgo con las chimeneas.

Todos ellos se reducen considerablemente si usamos con responsabilidad y sentido común el equipo de seguridad. En este sentido, los accesorios de protección para chimeneas son esenciales para evitar cualquier tipo de accidente. Sobre todo, los protectores para niños.

Para concluir, cabe aclarar que, si bien el fuego es peligroso, obrar con responsabilidad y las herramientas correctas, además del conocimiento y la educación, son suficientes para evitar los accidentes.

Llevamos más de doscientos mil años manejando el fuego como especie. No olvidemos nuestra herencia ancestral, y usemos los accesorios de protección para chimeneas. El hogar siempre ha sido, y seguirá siendo, alrededor de las llamas.

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